Ruta de Queserías en Costa Brava

Una experiencia que combina paisaje y sabor a lo largo de la Costa Brava, recorriendo queserías artesanales donde tradición y territorio se unen. Esta ruta permite conocer pequeños productores que elaboran quesos con leche de cabra, oveja o vaca, cada uno con carácter propio y vinculado al entorno mediterráneo. Entre degustaciones, visitas guiadas y paisajes de mar y montaña, la Guia de Viaje por la Ruta de Queserías en Costa Brava invita a descubrir la autenticidad rural y gastronómica de una de las regiones más emblemáticas de Catalunya.
Ruta de Queserías en Costa Brava
Una guía turística interactiva ofrece una experiencia enriquecedora y dinámica, combinando información detallada con tecnología moderna. Nuestra app Tasta’m permite al usuario acceder a mapas, imágenes, descripciones y datos en tiempo real, adaptándose a sus preferencias y a su propio ritmo de exploración.
La interacción con la plataforma facilita descubrir queserías, productores locales, historias del territorio, curiosidades y recomendaciones auténticas que enriquecen cada parada del recorrido. Gracias a su contenido organizado y visual, el viajero puede comprender mejor el entorno, planificar con facilidad y disfrutar de una experiencia más inmersiva y personalizada.
Itinerarios de Queserías por la Costa Brava
Nuestra ruta por las queserías artesanales de Catalunya ofrece total flexibilidad y comodidad para explorar a tu propio ritmo. Podrás descubrir fincas, obradores y maestros queseros sin prisas, deteniéndote en cada punto cuando lo desees para apreciar los detalles del proceso de elaboración, desde el pastoreo y la calidad de la leche fresca hasta las técnicas tradicionales de maduración.
La plataforma te permite acceder a información histórica, curiosidades sobre las variedades locales y explicaciones sobre los métodos artesanales en cualquier momento, sin depender de horarios ni de la disponibilidad de un guía presencial. Esta libertad convierte el recorrido en una experiencia auténtica, personalizada y profundamente conectada con el territorio y sus productores.
Qué ver en la Ruta de Queserías en Costa Brava
Formatgeria del Mas Borni
En el corazón rural de Llagostera, a los pies del macizo de les Gavarres, se encuentra la Formatgeria del Mas Borni, una de las queserías más auténticas y sostenibles de la Costa Brava. En esta finca familiar, la elaboración de quesos nació del deseo de aprovechar la leche fresca de su propio rebaño y de mantener viva la tradición ganadera del Empordà. La transformación definitiva llegó en 2015, cuando el maestro quesero Juli Schmid, de origen francés pero criado en Llagostera, impulsó la creación de una pequeña pero innovadora quesería dentro de la granja. Su formación en Francia aportó técnicas refinadas de maduración y afinado, adaptadas al carácter local de la leche y al clima mediterráneo. La familia Rabasedas, propietaria del Mas Borni, trabaja con unas sesenta vacas que pastan entre encinas y prados naturales, lo que da a la leche una calidad excepcional. Todo el proceso, desde el ordeño hasta el moldeado y la maduración, se realiza en la finca, siguiendo criterios de mínima intervención y respeto por los microorganismos naturales. Gracias a ello, los quesos conservan una identidad única: notas de mantequilla fresca, heno y flores silvestres, con una textura que varía desde el frescor cremoso hasta la complejidad de los curados con corteza natural. Mas Borni produce una gama diversa: quesos frescos y tiernos ideales para ensaladas, cuajadas suaves, y quesos madurados de leche cruda, que maridan a la perfección con los vinos del Empordà o mieles locales. Durante las visitas, es posible conocer el proceso de elaboración y degustar los productos en su tienda de la finca, situada en el Veïnat de Bruguera, 48, con acceso desde la salida “Llagostera Oest” de la C-65. Esta quesería representa la esencia de la Costa Brava más auténtica: tradición familiar, innovación artesanal y un profundo respeto por la tierra y los animales. Cada pieza elaborada aquí encierra el espíritu del paisaje y la pasión de quienes lo trabajan.
Tap de la Bruguera
En el pequeño vecindario de La Bruguera, rodeado de bosques de alcornoques y prados, nace uno de los quesos más emblemáticos de la Costa Brava interior: el Tap de la Bruguera. Su nombre rinde homenaje a la tradición corchera de esta zona de Llagostera, donde durante siglos se han elaborado tapones de corcho para las bodegas del Empordà. El maestro quesero Juli Schmid, formado en Francia pero profundamente arraigado a esta tierra, quiso unir en una sola pieza la herencia artesanal del lugar y la excelencia quesera europea. Así surgió este queso pequeño y cilíndrico, que recuerda a un tapón de botella y concentra en su interior toda la riqueza del paisaje. El Tap de la Bruguera se elabora con leche cruda de vaca proveniente del propio rebaño de la Formatgeria del Mas Borni, ordeñado cada mañana y transformado en la misma finca. Su elaboración es completamente artesanal: la leche se cuaja lentamente, se moldea a mano y se deja madurar entre dos y tres semanas, tiempo suficiente para que desarrolle una corteza fina y natural. Bajo ella se esconde una pasta blanda, untuosa y perfumada, con aromas de mantequilla fresca, heno y ligeros toques de frutos secos y champiñón. Su forma y textura lo convierten en un queso ideal para degustar solo o acompañado de vinos blancos jóvenes del Empordà. Cada pieza refleja la filosofía del Mas Borni: respeto por el ritmo natural, producción de proximidad y una búsqueda constante del equilibrio entre técnica y tradición. Probar un Tap de la Bruguera es saborear la esencia de Llagostera y del paisaje que la rodea: una tierra donde la artesanía sigue viva y donde el tiempo, como el queso, se deja madurar sin prisas.
Formatgeria Recuits de Fonteta
En el núcleo rural de Fonteta, muy cerca de La Bisbal d’Empordà, la familia Martell mantiene viva una tradición que se remonta a la abuela Rosita, cuya receta dio origen al actual obrador de Recuits de Fonteta (Casa Martell). Desde 1991, Quim (Joaquim) Martell elabora el recuit siguiendo aquel método sencillo y preciso —solo leche y cuajo, control absoluto del calor y reposo— que convirtió a este postre lácteo en emblema del Empordà y en producto “Producte de l’Empordà”. BBVA NOTICIAS +2 visitperatallada.cat +2 El recuit de Casa Martell se hace principalmente con leche pasteurizada de cabra, base tradicional en Fonteta por su perfil aromático limpio y dulce; también elaboran recuit de vaca, una variante igualmente apreciada. En ambos casos se trabaja leche fresca, sin fermentos añadidos ni sal, para obtener una cuajada finísima y cremosa que se consume muy fresca. Esta dualidad de cabra y vaca permite matices distintos en textura y sabor, conservando siempre la pureza láctea que caracteriza a la casa. Cal Fruitós +2 recuitsfonteta.com +2 Servido solo o con miel, azúcar, mermeladas o fruta, el recuit de Fonteta ha traspasado la comarca y figura en cartas de restaurantes de referencia; incluso inspiró propuestas creativas como el recuit batido con anchoas del equipo de El Bulli. En la tienda de Carrer Fitor, 2 (Fonteta) puedes encontrarlo a diario junto a otras especialidades lácteas de la casa. Degustarlo es saborear la herencia familiar de los Martell y el paisaje del Baix Empordà en estado puro.
Recuits de Ca la Nuri
En el encantador pueblo medieval de Ullastret, rodeado de campos y masías de piedra, se encuentra Recuits de Ca la Nuri, una pequeña empresa familiar que desde 1972 mantiene viva la tradición del recuit, uno de los postres lácteos más apreciados de la cocina catalana. Fundada por Núria y su familia, esta quesería artesanal trabaja exclusivamente con leche fresca de cabra, procedente de ganaderías locales del Empordà. El proceso de elaboración conserva toda la sencillez y precisión de antaño: la leche se calienta lentamente hasta alcanzar la temperatura exacta para que el cuajo actúe sin alterar sus propiedades naturales. Luego se vierte en los típicos moldes de tela o de mimbre —el tradicional recuit de drap— y se deja escurrir sin añadir fermentos ni sal, lo que da como resultado una cuajada pura, fina y ligeramente dulce, de textura cremosa y sabor auténtico. En Ca la Nuri elaboran varios tipos de recuits, todos con su sello propio: el recuit de drap, que es su producto más emblemático y se presenta envuelto en una tela de algodón; el recuit individual en molde, ideal para postres o restauración; y versiones especiales como el recuit batido, más ligero y aireado. Además, con la misma leche de cabra elaboran flanes, yogures, pasteles de recuit y quesos frescos artesanales, que conservan el aroma suave y natural de la leche recién ordeñada. El obrador y la tienda están situados en Carrer Valls, 2, en el centro de Ullastret, donde es posible adquirir los productos directamente recién hechos. Su fama ha traspasado fronteras comarcales y hoy Ca la Nuri es un referente gastronómico del Baix Empordà, símbolo de una forma de entender la alimentación basada en la proximidad, la calidad y el respeto por la tradición. Degustar un recuit de Ca la Nuri es probar un pedazo de la memoria del Empordà: un sabor sencillo, honesto y delicado, nacido del trabajo constante de una familia que ha sabido mantener viva una receta que forma parte del patrimonio culinario catalán.
lactics Pauet
Entre los campos de olivos y encinas de Cruïlles, en el corazón del Baix Empordà, se encuentra Làctics Pauet, una pequeña quesería artesanal dirigida por Pau Figueres, que ha convertido la leche de su propio rebaño en productos lácteos de referencia en la comarca. Desde la finca de Mas Massaller, esta familia mantiene viva una tradición basada en la calidad, el bienestar animal y la autenticidad del sabor. El rebaño está formado por cabras de raza murciano-granadina, reconocidas por su gran rusticidad y por producir una leche especialmente rica en grasa y proteínas, ideal para la elaboración de quesos y recuits. Las cabras pastan libremente en los alrededores de Cruïlles y se alimentan de forraje natural y cereales locales, lo que aporta a la leche un perfil aromático intenso y equilibrado. En el pequeño obrador de la finca, Pau Figueres elabora de forma totalmente artesanal una amplia gama de productos: el recuit de cabra Pauet, su especialidad más reconocida, destaca por su textura sedosa y sabor delicado; los quesos frescos y tiernos, de pasta blanda y corteza natural; los yogures artesanales, elaborados con fermentos vivos; y los flanes y postres lácteos que completan su oferta. Cada producto se elabora con la leche ordeñada a diario y sin aditivos ni conservantes, garantizando frescura y pureza. El recuit, auténtica joya de la casa, se obtiene calentando la leche a unos 90 °C y añadiendo cuajo natural. Tras reposar, la cuajada se escurre en moldes perforados hasta lograr la textura cremosa perfecta. Se consume fresco, solo o acompañado de miel, mermelada o azúcar, y representa la expresión más pura del sabor del Empordà. La tienda y el obrador se encuentran en Mas Massaller s/n, 17116 Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l’Heura, donde se pueden adquirir los productos directamente y, con cita previa, conocer el proceso de elaboración. Degustar un recuit Pauet es descubrir la esencia láctea del Empordà: leche, tiempo y paciencia convertidos en un sabor sincero, fruto del respeto por los animales y la tierra.
Mas Marcè
En el entorno rural de Siurana d’Empordà, entre prados y campos de cereal, se encuentra Mas Marcè, una explotación familiar que desde hace generaciones se dedica a la cría de ovejas y a la elaboración artesanal de productos lácteos. Hoy, bajo la dirección de Manel Marcè y Natàlia Rich, la finca combina la tradición ganadera con un firme compromiso ambiental, convirtiéndose en uno de los modelos de producción ecológica más admirados del Empordà. El alma del proyecto son las ovejas de raza ripollesa, una especie autóctona catalana que estuvo en peligro de extinción y que la familia Marcè ha contribuido decisivamente a recuperar. El rebaño, formado por más de seiscientas ovejas, pasta libremente en los campos de Siurana, alimentándose exclusivamente de forraje natural, hierba fresca y cereales ecológicos cultivados en la misma finca. Gracias a este manejo respetuoso y al control total del ciclo productivo, Mas Marcè cuenta con el certificado oficial de ramadería ecològica, otorgado por el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE). Este sello garantiza que los animales se crían en libertad, sin tratamientos hormonales ni antibióticos preventivos, y que su alimentación procede íntegramente de fuentes ecológicas certificadas. También asegura que la leche y los productos derivados se elaboran sin aditivos químicos ni conservantes, respetando los procesos naturales y minimizando el impacto ambiental. En el obrador de la finca se elaboran distintos productos con leche de oveja ripollesa ecológica: el clásico recuit de oveja, de textura cremosa y sabor delicadamente dulce; quesos frescos y curados, con corteza natural y aromas que reflejan el pasto del Empordà; yogures artesanales y flanes de leche. Todos se elaboran a mano, en pequeñas partidas, utilizando cuajo vegetal extraído del cardo, una práctica tradicional que refuerza el carácter sostenible del proyecto. Además, Mas Marcè ofrece visitas guiadas y talleres donde se puede observar el ordeño, la alimentación de los corderos y la elaboración de los productos lácteos. La finca, ubicada en el Camí de Vilacolum, s/n, Siurana d’Empordà, se ha convertido en un ejemplo de cómo la ganadería tradicional puede convivir con la innovación ecológica. Degustar un recuit o un queso de Mas Marcè es probar la autenticidad del territorio: leche, pasto y paciencia transformados en sabor, bajo el cuidado de una familia que ha hecho de la sostenibilidad una forma de vida.
Queseria La Vinyeta
En los paisajes soleados del Alt Empordà, entre Mollet de Peralada y Figueres, se encuentra La Vinyeta, una finca ejemplar donde el vino, el aceite y el queso se elaboran con una misma filosofía: el respeto absoluto por la tierra. Fundada en 2006 por Josep Serra y Marta Pedra, La Vinyeta ha pasado de ser un pequeño viñedo familiar a convertirse en uno de los proyectos agroecológicos más innovadores de Cataluña, reconocido por su compromiso con la sostenibilidad y la economía circular. Su modelo ecológico parte de una idea sencilla pero profunda: en la naturaleza, nada se desperdicia. Todo en La Vinyeta está conectado. Las ovejas ripollesas pastan entre las viñas, fertilizando el suelo de manera natural y controlando las hierbas sin necesidad de maquinaria ni herbicidas. Los restos de la vinificación —las pieles y hollejos de la uva— se utilizan como alimento complementario del rebaño, mientras que el estiércol de las ovejas vuelve al viñedo convertido en abono orgánico, cerrando un ciclo perfecto entre planta, animal y tierra. Esta interdependencia se refleja también en la quesería. La leche de las ovejas, ordeñadas a diario en la finca, se transforma en recuits, quesos y yogures ecológicos, elaborados con cuajo vegetal y sin aditivos. El recuit de oveja es el producto más emblemático: cremoso, aromático y con un ligero dulzor que recuerda a los aromas de las hierbas del Empordà. Los quesos curados maduran lentamente en cámaras naturales, desarrollando cortezas vivas que conservan los matices de la leche cruda y el carácter del pasto mediterráneo. Toda la producción de La Vinyeta está certificada por el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE), lo que garantiza que cada etapa, desde la alimentación del ganado hasta el embotellado del vino o la elaboración del queso, sigue criterios respetuosos con el medio ambiente y con el bienestar animal. La finca funciona con energía solar, reutiliza el agua de lluvia y aplica prácticas de biodiversidad agrícola, como la plantación de olivos, almendros y flores silvestres que favorecen la presencia de abejas y polinizadores. Visitar La Vinyeta, situada en el Camí de Mollet a Masarac, km 0,5, es adentrarse en un paisaje donde todo tiene sentido. Aquí, el vino y el queso nacen de la misma tierra, comparten el mismo sol y se elaboran con la misma intención: ofrecer productos honestos, sostenibles y profundamente ligados al territorio. Degustar un recuit o una copa de vino de La Vinyeta es, en realidad, saborear la armonía de un ecosistema que funciona como un todo, donde tradición y futuro se encuentran cada día entre viñas, ovejas y olivos.
Formtageria LE BOLUT
En el pequeño pueblo de Galliners, perteneciente al municipio de Vilademuls, en el Pla de l’Estany, se esconde una de las microqueserías más singulares de Cataluña: la Formatgeria Le Bolut. Fundada en 2014 por el quesero argentino Santiago Nudelman, este proyecto artesanal nació con la idea de crear quesos vivos, con identidad propia, que reflejen el entorno natural y el microclima del Empordà interior. Antes de fundar su propia quesería, Santi Nudelman se formó junto a Martí Huguet en Mas Alba, donde aprendió las bases del trabajo con leche cruda y la importancia del afinado natural. Esa experiencia marcó profundamente su estilo: un equilibrio entre precisión técnica y sensibilidad artesanal. En su pequeño obrador de Galliners, Nudelman elabora quesos en partidas muy limitadas, utilizando exclusivamente leche cruda de cabra procedente de ganaderías cercanas que crían animales en pasto libre y sin tratamientos químicos. Cada pieza se elabora a mano y madura lentamente en una cava natural, donde la humedad y la temperatura se regulan de manera tradicional. Este método artesanal permite el desarrollo de cortezas vivas y sabores que evolucionan con el tiempo, haciendo que cada queso sea distinto, irrepetible y lleno de matices. Entre sus creaciones destacan el Bolut, su queso insignia, de pasta blanda y corteza enmohecida, con notas lácticas, vegetales y un final que recuerda a los frutos secos; el Cendrat, recubierto de ceniza vegetal y con un sabor más profundo y persistente; y el Blauet, un queso azul sorprendente por su equilibrio entre intensidad y elegancia. Todos comparten una característica común: el respeto absoluto por la leche y por el proceso natural de maduración. El nombre Le Bolut proviene del término catalán “volut”, que evoca algo pequeño y redondeado, y rinde homenaje a los primeros quesos que elaboró en sus inicios. Hoy, los productos de esta microquesería se encuentran en mercados gastronómicos, tiendas especializadas y restaurantes de alta cocina que valoran el carácter artesanal y la autenticidad de su origen. Visitar Le Bolut, en Galliners, es descubrir un espacio donde el queso se entiende como una forma de expresión y de paisaje. Aquí, cada pieza cuenta la historia del pasto, del clima y de la paciencia. Un lugar donde la artesanía, la tierra y el tiempo dialogan silenciosamente para dar vida a algunos de los quesos más personales y honestos del Empordà.
Formatgeria Mas Alba
En el pequeño pueblo de Terradelles, en el municipio de Vilademuls, se alza la masía Mas Alba, una construcción de piedra del siglo XIX rodeada de campos y encinares que dibujan el paisaje sereno del Pla de l’Estany. Lo que un día fue una típica casa de labranza catalana se ha transformado en uno de los centros más influyentes del queso artesano de Cataluña. Aquí, entre muros antiguos y patios rurales, nació la Formatgeria Mas Alba, el proyecto familiar que ha cambiado el panorama quesero del Empordà interior. Todo comenzó a principios de los años 2000, cuando Martí Huguet, descendiente de una familia vinculada al campo, decidió recuperar el espíritu autosuficiente de las antiguas masías catalanas. Restauró la finca respetando su arquitectura original y la convirtió en una granja-quesería integrada, donde el ciclo productivo se cierra por completo: los animales, el pasto y el queso conviven en el mismo espacio. Las viejas cuadras se adaptaron como obrador y cámaras de maduración, aprovechando la inercia térmica de la piedra para mantener una humedad y temperatura naturales ideales para la afinación del queso. Con la ayuda de su familia, Huguet inició una aventura basada en tres pilares: leche cruda, procesos manuales y respeto por la naturaleza. Crió un rebaño de cabras autóctonas, pastando libremente alrededor de la masía, y comenzó a elaborar quesos con una identidad propia, reflejo del paisaje y de las estaciones. En lugar de buscar la uniformidad industrial, en Mas Alba cada lote es distinto: influido por el tipo de hierba, el clima o el momento de la lactancia. Esa filosofía de quesos vivos convirtió la masía en un taller donde la tierra se expresa en sabor. Con el tiempo, Mas Alba se consolidó como un referente nacional. De sus cámaras salen piezas emblemáticas como el Garrotxa de Mas Alba, el Cadí de corteza lavada, el Cendrat, el Pícaro azul o los afinados experimentales con vino y cerveza. Todos comparten el mismo espíritu artesanal y la huella inconfundible del entorno. Además, la finca funciona con energía solar, reutiliza el suero del queso como alimento para el ganado y aplica técnicas agroecológicas en sus cultivos. Pero la influencia de Mas Alba va más allá de sus productos: la masía se ha convertido en una escuela de nuevos queseros, donde se han formado artesanos como Santiago Nudelman (Le Bolut) o Pau Figueres (Làctics Pauet). De sus muros no solo salen quesos, sino también conocimiento, respeto y oficio. Visitar Mas Alba, en Camí de Terradelles s/n, es adentrarse en una masía que ha sabido unir pasado y futuro. Entre muros centenarios, cabras pastando y el perfume a leche fresca, se entiende que aquí el tiempo no se mide en horas, sino en maduraciones. Cada queso es un retrato del paisaje y una forma de vida convertida en sabor.
Formatgeria LA BALDA
En el silencioso Valle del Llémena, en el pequeño pueblo de Granollers de Rocacorba, se encuentra una de las queserías más singulares y respetadas de Cataluña: la Formatgeria La Balda. Instalada en el Mas Vilotxa, esta quesería nació en 2012 de la mano de Pablo García, maestro quesero formado en el curso de elaboración de quesos del IRTA, el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries de Cataluña. El nombre La Balda tiene un significado muy personal: es el nombre de la casa de su abuela, un lugar que marcó su infancia y su vínculo con la vida rural. Al elegirlo, Pablo quiso rendir homenaje a sus raíces familiares y al saber hacer tradicional de las masías catalanas, donde la leche y el trabajo manual formaban parte de la vida cotidiana. Desde sus comienzos, La Balda ha mantenido una filosofía sencilla pero exigente: trabajar solo con leche cruda y de proximidad, dejando que el paso del tiempo y la microflora del entorno construyan la identidad de cada queso. La leche procede de granjas cercanas, como Can Frigola y La Selvatana, donde las vacas pastan al aire libre y siguen una alimentación ecológica. En el obrador, la leche se transforma a mano, con cuajados lentos y moldes pequeños, y los quesos maduran lentamente en una cava natural excavada en piedra, donde la humedad constante favorece el desarrollo de cortezas vivas y aromas complejos. De ese proceso artesanal nacen piezas tan reconocidas como el Fermió, de coagulación láctica y corteza enmohecida, cremoso y envolvente; el Golany, de corteza lavada, con notas salinas y aromas de mantequilla fresca; y el Baldat, un queso de maduración larga que expresa toda la fuerza de la leche cruda y la mineralidad del valle. Cada queso de La Balda es distinto porque refleja el momento en que fue creado: la estación, la hierba, el clima y la leche. En esta quesería no se busca la uniformidad, sino la verdad del producto, el sabor de lo natural. Visitar La Balda, en Mas Vilotxa s/n, Granollers de Rocacorba, es una experiencia íntima y sensorial. Entre aromas de leche y piedra húmeda, uno comprende que aquí los quesos no se fabrican, se crían. Cada pieza es un pequeño homenaje a la tierra, al tiempo y a la memoria familiar de Pablo García, el hombre que convirtió el recuerdo de la casa de su abuela en uno de los nombres más respetados del queso artesano catalán.
L’Esquella
Bienvenido a L’Esquella, un proyecto familiar nacido del compromiso con la calidad, la proximidad y la vida auténtica en la Cerdanya. Isabel Guasch y Ramon Llaugí, ambos veterinarios, llegaron a la zona para trabajar con vacas y, con el tiempo, descubrieron en este territorio el lugar ideal para vivir, formar una familia y desarrollar una iniciativa basada en valores sólidos y profundamente respetuosos con la tierra.
Apasionados por el mundo lácteo, decidieron formarse para conocer a fondo los procesos de elaboración y, en 2019, crearon L’Esquella: un obrador donde producen yogures, leche fresca, queso Filada y requesón. Su filosofía se fundamenta en la transparencia, la proximidad y la confianza. Por eso, su obrador —completamente visible desde la tienda— está abierto a todo aquel que quiera conocer cómo elaboran sus productos de forma auténtica y cuidada.
El corazón de L’Esquella está en la naturalidad. Elaboran todos sus productos con leche fresca recogida diariamente, procedente de vacas y cabras que pastan a los pies del Cadí. Conocen el origen de cada ingrediente, a las personas que lo producen y sus métodos, y trabajan sin leche en polvo, sin colorantes, sin conservantes y sin saborizantes artificiales. Su apuesta es clara: ofrecer alimentos reales, hechos con respeto y honestidad.
Su gama incluye yogures naturales —entero, desnatado y de cabra—, así como variedades con miel, saúco, arándanos, menta, manzana y albahaca, pera y moscatel, además de yogur batido natural y de fresa. También elaboran leche fresca pasteurizada, su queso Filada característico y un requesón suave y delicado. Todos sus productos se completan con ingredientes de proximidad, como mermeladas artesanas, miel de la zona y jarabes elaborados por pequeños productores locales, siempre en sintonía con sus valores.
L’Esquella apuesta además por un modelo de producción sostenible: utilizan envases de vidrio retornables, papel y materiales responsables, reduciendo al mínimo el uso de plástico. Forma parte de la Asociación Agroalimentaria de la Cerdanya y participa activamente en el proyecto Mengem d’Aquí, que promueve un consumo consciente y comprometido con los productores del territorio.
Formatgeria de Montmelús
La Formatgeria de Montmelús nace del compromiso de Helena Guillén i Díaz y Xavi Sichar i Fernández con la vida rural y la producción responsable. En 2014, tras finalizar sus estudios de Ciencias Ambientales y con la intención de emprender un proyecto propio, Helena se trasladó a Ger para impulsar una granja con quesería. Con el tiempo, ella y Xavi —ambos profundamente vinculados a la montaña— asumieron la gestión completa del rebaño y de la elaboración de los quesos artesanos.
Su filosofía se basa en la coherencia entre su forma de vivir y aquello que producen. Conocer a fondo el entorno, las cabras y los ritmos de la naturaleza les permite trabajar de manera sostenible y aprovechar los recursos locales. Practican el autoconsumo, elaboran conservas para el invierno, gestionan terrazas de cultivo con frutas y frutos del bosque, y recolectan setas y hierbas medicinales para uso culinario y terapéutico. También emplean energías renovables, gracias a placas solares que les proporcionan buena parte de la energía que necesitan.
En su quesería, situada a 1.600 m de altitud, elaboran quesos artesanales a partir de leche cruda de su propio rebaño, formado por más de 80 cabras —muchas de raza alpina. Sus productos, como Cortals Blancs, Clot del Botàs o Untat de Cerdanya, reflejan la esencia del entorno y las variaciones de cada estación. Además, comercializan cabrito de la Cerdanya alimentado de manera natural y criado en condiciones respetuosas.
El rebaño se ordeña solo una vez al día para asegurar su bienestar y permitir que las cabras pasen el mayor tiempo posible pastando en el valle de Montmelús. El resto de la jornada se dedica a la elaboración de quesos, el mantenimiento de las instalaciones, el huerto, la recolección de hierbas y setas, o tareas agrícolas. También abren sus puertas para visitas, donde comparten su manera de trabajar y ofrecen degustaciones de sus productos.
La Formatgeria de Montmelús forma parte de la Asociación Agroalimentaria de la Cerdanya y de Ramaderes.cat, una muestra clara de su apuesta por las pequeñas explotaciones que trabajan con respeto hacia el entorno y elaboran productos auténticos, artesanos y comprometidos.
Ruta de Queserías por la Costa Brava
La tecnología ha transformado por completo la forma de descubrir territorios gastronómicos como la Costa Brava, pasando de las antiguas guías impresas a herramientas digitales interactivas como Tasta’m. Antes, las guías de viaje ofrecían información estática y limitada: descripciones generales, mapas poco detallados y una experiencia que dependía de lo que el viajero pudiera leer y recordar.
Hoy, gracias a plataformas móviles como Tasta’m, los amantes del queso pueden explorar la Costa Brava con un nivel de detalle y personalización impensable años atrás. La integración de GPS, audioguías y contenido multimedia permite seguir rutas diseñadas especialmente para descubrir queserías locales, conocer a los productores y comprender los procesos artesanales de elaboración.
El viajero recibe información histórica, datos curiosos sobre las variedades locales, recomendaciones gastronómicas y guías de cata justo en el momento en que visita cada quesería, finca o punto de interés. Todo ello sin depender de horarios, sin cargar material físico y con contenido siempre actualizado.
Esta evolución tecnológica hace posible una experiencia más libre, auténtica y enriquecedora. Con Tasta’m, cada recorrido por la Ruta de Queserías de la Costa Brava se convierte en un viaje flexible, dinámico y profundamente conectado con el territorio, los productores y los sabores más artesanales.
Que ofrece Tasta’m, para la Ruta de Queserías en Costa Brava
Tasta’m es una aplicación móvil creada para facilitar el descubrimiento y la exploración de rutas gastronómicas auténticas. Su objetivo es acercar al viajero a productores locales, queserías artesanales y destinos donde la tradición y el territorio cobran vida a través del sabor.
La app ofrece rutas predefinidas que conectan las queserías más representativas de cada zona, integrando una audioguía que explica el origen de cada productor, curiosidades sobre las variedades de queso, métodos de elaboración y recomendaciones para degustar cada producto. A medida que el usuario avanza por la ruta, Tasta’m le proporciona contenido contextualizado, claro y enriquecedor.
Además, la aplicación incorpora una sección personalizada de “Qué visitar”, donde se destacan queserías, fincas, miradores, mercados locales y otros puntos clave del recorrido. Esta estructura permite al viajero organizar su ruta de forma eficiente, asegurando que no se pierda ninguna experiencia importante ni ningún productor emblemático del territorio.
Con Tasta’m, explorar queserías y sabores locales se convierte en un viaje sencillo, inmersivo y profundamente conectado con el patrimonio gastronómico de Catalunya.